A veces uno cambia, o se aburre
notoriamente de lo mismo y busca un cambio. A veces no nos damos cuenta y, en
otras ocasiones, nosotros nos obligamos a hacerlo.
Me sorprendí a mí misma cuando no
todos los títulos de la gama que yo leo me dejaron de interesar, algunos si
pero otros no. Por ejemplo: el no-ficción estilo John Green o Rainbow Rowell
antes me hiper llamaba, ahora no sería un libro que elegiría por decisión
propia. O me pasaba que me cansaba de leer una y otra vez el mismo género
literario, siempre caía en el mismo círculo vicioso que se acotaba cada vez
más.
¿Y de que me sorprendí? Que cada
vez menos me enganchaba un libro juvenil, excepto algunos. Yo quería tenerlos a
todos, como los pokemons (o pokemones jaja)… pero ahora cuando quiero leer un
libro quiero algo que me deje un rastro o me deje pensando. No estoy desprestigiando
nada, pero me di cuenta que me gustaría expandirme a leer mucho más de lo que
estaba leyendo antes.
Por ejemplo: algún clásico del
siglo pasado o, incluso, novelas independientes que no se encuentran en
cualquier librería. Libros que se acompañaran con dibujos (como la trilogía de
Scott Westerfeld).
El lector es alguien que va a ir
mutando a medida que crezca o que encuentre nuevas visiones del mundo. Me encontré
leyendo (y aún sigo en eso) Rayuela estas vacaciones en vez de un libro de
juvenil, o incluso el otro día comencé con Behemont un libro de ciencia ficción
sobre la primera guerra mundial.
Siento que mi mente va más allá
de lo que encuentre en internet. Hay un lugar cerca de mi casa que vende libros
independientes o alternativos que hoy,
al pasar, observe que tenían una canasta con libros sorpresa para comprar. En
navidad me lleve un libro de allí para tratar de buscar nuevas lecturas que no conocía.
Hoy mismo entre en una librería , me llamo la atención una novela y me la
lleve.
Esto no quiere decir que no siga
leyendo novelas juveniles: me leí los últimos tomos de Crónicas Lunares (que si Dios quiere van a estar reseñados
esta semana), Amor & Gellato, el lado oscuro y etc. Pasa que me doy
cuenta que quiero conocer mucho más mediante a los libros.
Quise compartirlo en el blog
porque el “Leer” vale más que de los
que todos hablan o el libro que sale la película, tiene que ver con lo que uno
transita en ese momento y lo que busca. A veces detestamos las novelas románticas,
mientras que otros días no las podemos soltar. El lector no tiene que buscar
una misma característica de su persona, sino varias…. Bueno eso pienso yo.
Somos un alma en movimiento que nunca para de soñar.
Eso es algo que me está pasando y
quizá es porque estoy buscando un poco más de calma. ¿Alguna vez alguien les
dio un relato en la calle y se lo leyeron? Bueno, yo si y creo que lo debo
tener en algún lugar de mi casa.
No hablo de gustos, sino que…
mediante este texto enorme que estoy escribiendo: el lector es una pared en
construcción. A veces mutamos o variamos
el color del ladrillo. A veces escribimos, mientras que otras queremos que
nos lean al oído. Otras no queremos seguir leyendo porque estamos abarrotados
de cosas en la mente, mientras que otros momentos queremos estar en mil mundos
a la vez.
Libros desconocidos no son malos
libros, quizá no lo sabemos y hay que descubrirlos. Todos los libros merecen
una oportunidad.
-Sol


